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El patriarcado ha existido siempre?

En el marco de las Jornadas “Hilos de resistencia”, organizadas por Sindicalistas sin Fronteras ISCOD – UGT y FEASIES (El Salvador), los días 17, 18 y 19 de febrero en la sede de UGT Palma, se llevó a cabo la formación “sindicalismo ecofeminista”, en la cual se reflexionó sobre los orígenes del patriarcado, las propuestas del ecofeminismo y la necesidad de poner los cuidados en el centro, desde la experiencia de las mujeres bordadoras de El Salvador.

 

Una de las lecturas que se utilizó en la formación fue el capítulo “¿El patriarcado ha existido siempre?”, de una publicación de Equipo Maíz, una institución educativa de formación, especializada en educación, cultura y comunicación popular, establecida en El Salvador.

 

A continuación, os presentamos las ideas clave de este texto, que nos presenta la historia de cómo los seres humanos aprendieron a vivir juntos y de cómo, con el paso de los milenios, la forma en que nos organizamos cambió profundamente. Es una historia de cooperación, descubrimiento y, finalmente, de una transformación que aún hoy intentamos comprender.

 

1. El tiempo de la igualdad y el cuidado

Hace millones de años, en los inicios de nuestra especie, la vida era un desafío constante. Los seres humanos éramos vulnerables y necesitábamos a los demás para sobrevivir. En aquellos tiempos del Paleolítico, hombres y mujeres formaban un equipo unido: ambos recolectaban frutos, cazaban, pescaban y cuidaban de la comunidad. No había jefes ni dominación de unos sobre otros; existía una complementariedad donde cada tarea era indispensable para no morir de hambre.

Las mujeres tenían un papel primordial: ellas aseguraban la comida diaria mediante la recolección y eran el centro de los clanes (forma de organización social matrilineal), ya que la capacidad de dar vida se consideraba algo mágico y vital para la supervivencia del grupo. Como se desconocía la relación entre mantener relaciones sexuales y el hecho de dar a luz, no se tenía claro cuál era el papel del hombre en la reproducción. Solo las madres eran conscientes de quiénes eran sus hijos, no así los hombres, ya que las relaciones sexuales eran colectivas y los hijos e hijas se cuidaban de forma comunitaria.

Así, cuando una mujer se quedaba embarazada, debía compaginar las tareas de recolección con la tarea de cuidados de su bebé, para la cual contaba también con la ayuda de la comunidad.

 

2. El gran descubrimiento de las mujeres

Con el paso del tiempo, gracias a la observación paciente de los cicles de la naturaleza —que comparaban con sus propios ciclos biológicos (menstruación)—, las mujeres descubrieron la agricultura. Aprendieron a sembrar maíz, calabaza y patatas, y a domesticar animales. Este avance permitió que la vida fuera más segura. Ya no tenían que viajar largas distancias; surgieron las primeras aldeas y se inventaron la alfarería, el tejido y la cestería para guardar los granos, inventos atribuidos principalmente a las mujeres. La población creció y la vida se volvió, por un momento, más próspera.

 

3. El excedente y el nacimiento de la desigualdad

No obstante, el éxito de la agricultura trajo algo nuevo: por primera vez, sobraba comida (el excedente). Este excedente despertó el deseo de controlarlo. Un pequeño grupo empezó a encargarse de administrarlo y vigilarlo, creando una división entre quienes producían y quienes mandaban. Para proteger este excedente de otros grupos, las herramientas que antes todos usaban para cazar (hachas, lanzas) se convirtieron en armas de guerra. Como las mujeres eran consideradas vitales para mantener la población, los hombres empezaron a excluirlas del uso de estas armas para evitar que murieran en combate. Poco a poco, las mujeres fueron privadas del acceso a la tecnología y a las armas, quedando bajo la "guarda" de los hombres.

 

4. El patriarcado: un sistema que se construyó

Con las guerras, las mujeres empezaron a ser vistas como un botín o un bien de cambio. Se las intercambiaba entre grupos para sellar la paz o crear alianzas, tratándolas como objetos sin poder de decisión. Así, la capacidad de dar vida, que antes era motivo de respeto, se convirtió en una razón para su control y explotación.

Por lo tanto, esta historia nos muestra que el patriarcado no ha existido siempre; no es algo natural ni inevitable. Fue un sistema de poder que se construyó lentamente, adaptándose a las culturas y economías para justificar la dominación de los hombres sobre las mujeres.

Esta historia nos enseña que, si la desigualdad fue algo que se construyó en el tiempo, también es algo que podemos transformar hoy para volver a formas de vida basadas en la igualdad y el respeto mutuo que una vez conocimos.

 

SOLI está gestionado por la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT), pertenece a la convocatoria SOIB Orientación Itinerarios Integrales de Inserción, promovido por el SOIB y ha contado con la cofinanciación de la Unión Europea (FSE+)

 

 
 
 

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