Qué puedes hacer antes de dejar tu trabajo
- Equipo SOLI UGT

- 29 ene
- 3 Min. de lectura

Cuando el trabajo ya no te motiva: qué hacer antes de dejarlo
Hay un momento, a veces difícil de identificar, en el que el trabajo deja de ilusionar. No ocurre de golpe. Simplemente un día te levantas sin ganas, cumples con lo justo y empiezas a preguntarte si de verdad quieres seguir así. Desde fuera puede parecer que todo está bien, pero por dentro algo ya no encaja.
Sentirse desmotivado en el trabajo no es una rareza ni un signo de debilidad. Al contrario: suele aparecer cuando llevas tiempo sosteniendo una situación que ya no te aporta lo que necesitas. El problema es que, en ese punto, muchas personas piensan que la única salida es dejarlo todo. Y no siempre es así.
Antes de tomar una decisión tan importante, conviene detenerse un momento y entender qué está pasando realmente.
En muchos casos, la falta de motivación no tiene que ver con el trabajo en sí, sino con el contexto que lo rodea. Puede ser el ambiente, la rutina, la sensación de no avanzar o de no ser valorado. A veces incluso influye el cansancio acumulado, tanto físico como mental. Cuando llevas tiempo dando más de lo que recibes, es normal que la energía se agote.
También es frecuente que la desmotivación aparezca cuando no hay un objetivo claro. Trabajar sin saber hacia dónde vas genera una sensación de estancamiento muy desgastante. Quizá ese empleo te encajaba hace unos años, pero ahora tus necesidades han cambiado. Y eso no significa que hayas tomado una mala decisión, sino que estás en otra etapa.
El error más habitual en este momento es actuar desde el agotamiento. Dejar el trabajo sin un plan puede parecer un alivio inmediato, pero suele traer incertidumbre, presión económica y la sensación de haber dado un paso atrás. Por eso, antes de renunciar, es importante explorar otras opciones.
A veces, mejorar no implica marcharse. Cambiar de funciones, formarte en algo que te motive más, hablar sobre nuevas responsabilidades o incluso empezar a buscar alternativas mientras mantienes tu empleo actual puede ayudarte a recuperar el control de tu situación. El simple hecho de sentir que tienes opciones ya alivia mucho la carga emocional.
También es un buen momento para revisar tu perfil profesional. Muchas personas desmotivadas sienten que no tienen salida porque no se ven competitivas en el mercado laboral. Sin embargo, cuando revisan su experiencia, sus logros y su trayectoria con perspectiva, descubren que tienen mucho más valor del que pensaban. Volver a conectar con lo que sabes hacer bien suele ser el primer paso para recuperar la confianza.
Por supuesto, hay situaciones en las que cambiar de trabajo es la mejor decisión. Ambientes tóxicos, falta total de crecimiento o un impacto negativo en la salud no deben normalizarse. La diferencia está en tomar esa decisión con calma, información y apoyo, en lugar de hacerlo desde el desgaste.
La orientación laboral no consiste solo en buscar un nuevo empleo. Consiste en ayudarte a entender qué necesitas ahora, qué opciones reales tienes y cómo dar el siguiente paso sin poner en riesgo tu estabilidad ni tu bienestar.
Si tu trabajo ya no te motiva, no estás solo ni sola. Y no tienes que decidirlo todo hoy. A veces, parar, analizar y hablarlo con un profesional es justo lo que necesitas para volver a avanzar con claridad.
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